POR TawnyCypress

Rodríguez Saá contra los docentes: A 14 años de una noche cruel y represiva

Memoria

La madrugada del 30 de abril del 2004 fue una de las noches más tristes de la historia de San Luis. Mientras miles de peregrinos iniciaban su caminata hacia el Cristo de la Quebrada otros cientos defendían a la educación pública con el cuerpo y con el alma, mientras las balas de goma y los palos de la policía golpeaban  sus cuerpos con maldad.


 


El gobernador Alberto Rodríguez Saá fue el máximo responsable de esos hechos aunque la justicia absolutamente dependiente,  jamás procesó ni tuvo en sus planes hacerlo alguna vez. 

Con Daniel González Espíndola como abogado de los docentes que reclamaban, hoy socio político del Gobernador, los maestros soportaron palos y gases lacrimógenos en la Legislatura provincial en reclamo a la derogación del Estatuto Docente, que luego fue aprobado de acuerdo a la conveniencia del Ejecutivo Provincial.

Luego de aquella tensa y triste jornada que comenzó con el violento desalojo de la Legislatura en la madrugada, los docentes ratificaron el paro del sector y continuaron la lucha.   Los diputados provinciales, definieron lo sucedido como "un acto más de traición al pueblo de San Luis". Pero todo siguió su curso.

Aquella noche, el rostro ensangrentado y destrozado de Marcelo Bustos Padovani, funcionario municipal,  se convirtió en un símbolo de aquella descarnada represión. Aquellos violentos hechos llegaron a los medios nacionales y las pantallas de los noticieros capitalinos fueron copadas con las imágenes de la crueldad con la que el Gobernador puntano mandaba a reprimir a los ciudadanos.

Durante toda la madrugada del 1 de mayo, ciento de efectivos policiales recorrieron las calles de la ciudad, en una verdadera caza de brujas, intentando dar con cada uno de los partícipes de la marcha de repudio que se había desarrollado hasta la medianoche del día anterior. 

Han pasado 14 años, pero al llegar estas fechas uno no puede evitar recordar aquellas noches de barbarie. Y aunque vivamos jornadas de aparente tranquilidad, hay heridas que siguen allí,  porque "la memoria despierta para herir , a los pueblos dormidos que no la dejan vivir libre como el viento"...