POR TawnyCypress

Funcionario de mal genio

Tolerancia cero

Algunas escenas se repiten. Los cargos y el poder hacen tener una visión equivocada de la función. La intolerancia roza la falta de respeto y el abuso de autoridad. Entrar a las oficinas, pateando las puertas se ha vuelto una práctica común.


Esta historia, tiene como protagonista el Jefe de la Policía de la Provincia Fabricio Portela. El comisario mayor parece ser un hombre tranquilo y amable, pero no siempre lo es.

Hace algunos días, el funcionario policial puso en riesgo a una oficial de policía embarazada, en la Sala de Situación de la Sub Jefatura, al entrar de forma violenta y pateando la puerta. 

La joven policía que se encontraba del otro lado de la puerta, no podía creer lo que estaba pasando, e inmediatamente sufrió una descompensación. Con total impunidad y malos modos, Portela sólo le limitó a decir "soy el jefe y hago lo que quiero". Por supuesto, la puerta quedó destruída y el clima de tensión que se vivió, también dejó atónitos al resto de las autoridades policiales que se encontraban en el lugar.

En apenas dos meses de gestión, Portela ya genera cierto temor por su mal caracter y su manera de proceder. El abuso de poder con el que se maneja el funcionario policial, los masivos pases a disponibilidad de algunos jefes, sumado a los premios y castigos que se han puesto en práctica en las últimas semanas hace crecer la tensión en la Institución.

 

Pero esto no es todo, otro episodio de intolerancia y violencia se vivió días atrás en la playa de estacionamiento del Easy, cuando maltrató a un joven humilde que vendía bolsas de residuo en la parte exterior del centro comercial. 

Portela lo tomó del brazo y  de manera prepotente no permitió que  el joven siguiera ofreciendo su producto a los automovilistas.  El joven, quien se encontraba con un niño, intentó explicarle y comunicarse con él, pero no hubo manera de que lo escuchara. "Dejame ir, prefiero vender bolsitas y no robar. A mi mamá no le alcanza el dinero para darnos de comer. Ella no me manda, lo hago para poder ayudarle", intentó decir el joven, en vano, mientras su hermanito lloraba.