POR ConstanceZimmer

Adolfo y Gisela; entre la disputa del PJ y la pérdida de memoria por los $80 millones

Política

Adolfo Rodríguez Saá  y su esposa y actual jefa de campaña no pueden justificar lo que hicieron con los 80 millones de pesos que recibieron. Insiste en que tiene “derecho” de cobrar una jubilación de privilegio por haber sido presidente solo una semana y busca quedarse con las llaves del PJ.  Critica a su hermano Alberto, aunque dice que lo “aprecia”. Sigue al pié de la letra las indicaciones de Gisela Vartalitis.

 

Hace dos años atrás, y en una armoniosa relación con su hermano Alberto Rodríguez Saá, recibía un subsidio de 80 millones de pesos que le permitió poner en macha la Fundación Mujeres Puntanas, desde donde su esposa impulsó regalías políticas en toda la provincia de San Luis. Los electrodomésticos llegaron a todos los departamentos, junto a ellos también el pedido del voto, casi a modo de amenaza.

Hoy, parece no recordar el destino de esos fondos y se limita a decir que ese dinero sirvió para cumplir muchos sueños. Nunca hubo un informe de los gastos realizados. Fue este medio, ZBOL, quien denunció la maniobra que pretendían esconder. Desde entonces hubo denuncias en la justicia, que siguen su paso pero lentamente.

La causa penal que se inició a partir de la presentación de Avanzar y Cambiemos se encuentra paralizada en la justicia. La denuncia recae en los hermanos Rodríguez Saá y muchos de sus ministros.

Evita hablar de Claudio Poggi y lo ubica a su hermano como el verdadero contrincante en las elecciones de junio de este año, aún sabiendo que en las encuestas se ubica en el tercer lugar del podio, por debajo del ex gobernador y del actual primer mandatario.

Adolfo Rodríguez Saá, busca recupera el poder que supo tener cuando fue gobernador por cinco veces de San Luis. Mientras tanto la gente, el pueblo, la ciudadanía no cree en esta pelea y sigue de cerca la historia con la misma convicción que Adolfo muestra cada vez que debe justificar su jubilación de privilegio.

“Yo no tengo ninguna jubilación de privilegio. Si usted se refiere a la pensión que establece la ley que gozan todos los ex presidentes de la Nación, la tengo y la cobro. Ahora si usted la califica de privilegio, está bien, pero no es así”, dice molesto ante la requisitoria de los medios.