POR ConstanceZimmer

NO ERA NEBLINA, ERA HUMO

Alberto Rodríguez Saá

Alberto Rodríguez Saá hizo lo de siempre. Criticó al Gobierno Nacional, prometió otro programa para los jóvenes de San Luis, tal como lo hizo cuando comenzó su mandato. Empapado en la campaña, no se refirió al incremento de la pobreza, la inseguridad y la falta de trabajo genuino. Tres flagelos que se convirtieron en los estandartes de una gestión que se termina.  Otra vez la mentira en su discurso y esa neblina que poco a poco se transformó en humo.

Alberto, luego de ingresar a la Legislatura Provincial. (Foto: Agencia San Luis)

 

Otra vez acudió a los jóvenes para centrar sus anuncios. Pareciera haber olvidado el fracaso que significó la creación de la Secretaría de la juventud, un espacio donde reinaron los acomodos y las principales figuras siempre fueron “los hijos del poder”.  

En un discurso corto, tal como se esperaba, el gobernador de San Luis, Alberto Rodríguez Saá, abrió este lunes 1 de abril un nuevo periodo de sesiones ordinarias en la Legislatura Provincial. Fiel al manual de estilo que junto a su hermano creó, buscó desde una foto el consenso popular y se limitó a criticar las políticas nacionales, sin aportar anuncios que brinden soluciones a las problemáticas locales.

¿Anuncios sobre trabajo en blanco, genuino y seguro?. Nada.   Solo el ensayo de una nueva mentira para los jóvenes. Si en tres años no cumplió con ellos, difícil será que lo haga ahora.  Volvió a nombrar a los Pañuelos Solidarios y dijo que ya han cumplido la etapa de capacitación, entonces es tiempo de sumarlos a empresas de San Luis.  Y anunció el “Programa Empezar” que le permitiría a unos 5 mil los jóvenes que podrían tener un trabajo.  Ya sabemos en que terminará esto.

Ese interés por la seguridad.   Rodríguez Saá se olvidó la hoja donde estaban los planes destinados a frenar el narcotráfico y la inseguridad que se palpa en las calles, con el recrudecimiento de los robos y hurtos. Solo dijo que la Policía está calificada y lista para trabajar por los ciudadanos.

Todo sea por la foto

En medio de la niebla que fue protagonista de la mañana del lunes 1 de abril, la Legislatura Provincial se colmó de banderas, colores naranjas y pancartas con el nombre del Primer Mandatario. Mucho bombo, papelitos y corneta.

Afuera, obligados, los funcionarios vestidos, en su mayoría de naranja, entonaban canticos que afortunadamente no habían sido ideados por los jóvenes desatornillados. Junto a ellos, los beneficiarios de los planes sociales y merenderos, también obligados a asistir o se quedaban sin trabajo, se acomodaban cerca de sus coordinadores.

Llegaban de a grupos, en una neblina compacta que con el paso de las horas y a partir de las palabras del Gobernador, poco a poco se fue transformando en humo. Ese que también identifica a una gestión que en diciembre termina.

Todos debían ubicarse estratégicamente para la foto que se iba a tomar cuando el Gobernador subiera hasta la puerta de acceso principal, y así se hizo.