POR ConstanceZimmer

¿Qué está pasando en la Escuela Nelson Mandela?

Educación

Desde hace unas semanas, en la Escuela Pública Bilingüe y Digital, “Nelson Mandela” de La Punta se vive un clima de tensión y disconformidad. Hace sólo tres meses que asumió la nueva gestión, con Andrea Del Valle Pereyra como directora y Marina Martínez como vicedirectora. Cobran un 60% menos de lo que deberían percibir y ante la menor queja se les deja sin trabajo. Amenazas, persecución y un reclamo de docentes que se hace sentir.

Del Valle Pereyra primero fue la funcionaria a cargo de las escuelas bilingues de San Luis y luego de diseñar un concurso a su antojo, renunció al cargo y se convirtió en la directora de la escuela. Un plan sistemático y con respaldo de la ministra Paulina Calderón. 

Los docentes se mantienen en estado de alerta mientras esperan soluciones por parte del Ministerio de Educación, pero el problema es que la nueva directora formó parte del ministerio como funcionaria a cargo de las escuelas bilingües y fue ella quien justamente coordinó el armado de un concurso público y abierto de antecedentes con el único objetivo de cambiar las autoridades de los colegios bilingües de San Luis, entre ellos el de la EPBD, “Nelson Mandela”.

Pero la jugada fue mucho más allá, luego de preparar esto, renunció a su cargo de funcionaria y se convirtió en la flamante directora de la institución educativa de La Punta. Fue todo pergeñado para quedar con esta escuela sin contar con la experiencia ni la capacidad que se requiere para tal fin.

Desde entonces y luego de echar a la directora anterior, Mary Celeste de León, comenzaron una nueva etapa repleta de promesas de mejora laboral y de condiciones laborales en cada entrevista de trabajo. 

Actualmente, varios docentes están buscando nuevos rumbos y algunos otros ya se han ido, o han sido invitados a “retirarse” del plantel docente, por reclamar un pago justo y acorde con los sueldos actuales de la profesión.

El objetivo de las nuevas directoras es uno solo. “Al que no le gusta, se va”, y así en un corto periodo de tiempo, sumar a sus amistades a formar parte de una escuela que supo ser reconocida por instituciones nacionales e internacionales por sus logros en cuanto a educación bilingüe.

La nueva Asociación Civil “Nelson Mandela”, formada por sus directivos y asesores contables, más personal no docente, ha decidido no pagar los “montos en negro” (tal como ellos lo expresan) correspondientes a los Complementos Remunerativos y No remunerativos reglamentados provincialmente por el Decreto 618-MHP-2018 (Decreto del Ministerio de Hacienda Provincial, donde se detallan los aumentos para todos los empleados estatales, entre los que se incluye a los docentes de escuelas públicas y privadas), lo cual desestima aproximadamente un 40% del sueldo actual de cualquier maestro o profesor del sistema educativo provincial.

Es decir que un maestro con 40 horas semanales, en cualquier escuela autogestionada de La Punta, está cobrando aproximadamente 42 mil pesos, mientras que en la Escuela Nelson Mandela este mes recibieron 24 mil pesos, con la promesa de llegar a los 35 mil durante abril.

Pero, frente a la dureza y el estilo bien “Albertista” de “quien se queja se va…”, los docentes están paralizados o intentando buscar nuevos rumbos laborales.

Mediante una carta, un grupo de docentes expresó la realidad que les toca vivir, indicando: “¿Qué sucede cuando la educación de nuestros hijos está en manos de asesores contables y números y porcentajes y montos “en negro” como explicaciones vagas a una realidad acuciante, en manos de funcionarios que quieren “obediencia y silencio”? Hay inequidad, hay injusticia social, hay desidia, hay mediocridad, hay ignorancia. Hay un plantel docente callado por la fuerza, por la situación económica crítica, porque no puede elegir, porque confió en un equipo directivo y se vio desilusionado, por no decir vulnerado, obligado a aceptar o renunciar, o echado sin justificativos, insultado en su posición de trabajador, sometido por una situación de poder, que lo obliga a no traicionar su vocación docente y muchas veces su sueño de una educación por un mundo mejor, en pos de un sueldo que no le representa ninguna retribución a su entrega”. 

“Hay renuncias. Hay clima de desilusión. Hay inconformidad. Hay conversaciones por lo bajo. Hay desigualdad de condiciones. Hay malestar. Hay docentes en la calle, buscando otras opciones. Hay represalias. No hay vocación docente que aguante ante la comparación. No hay consuelo que haga llegar a fin de mes. No hay explicación que alcance a explicar lo que no tiene explicación: pagar menos es una decisión de la nueva Asociación, y no parece haber reclamo que llegue a oídos del equipo directivo. La postura endurecida y reticente a dar marcha atrás con su gestión al estilo fábrica, que contrata por menos presupuesto a mano de obra menos calificada, desacredita todo valor que alguna vez los docentes supieron ganarse. El docente como aquel profesional especializado para comprender al niño en formación y acompañarlo en su trayecto académico, ha quedado sepultado por una avalancha de “montos en negro” que no son remunerados ni discutidos de manera real, es decir, en sesiones de nuestros representantes, para que dejen de ser migajas por un trabajo “vocacional”, y comience a ser los reales valores del trabajo docente, digno, complejo, diverso, integral, como formador de las sociedades venideras. A veces, con palabras de aliento. A veces, con palabras serias y comprometidas. A veces, en silencio”.

En el escrito además expresan: “Y es con palabras que acompañamos esta resistencia silenciosa de muchos docentes que hoy siguen trabajando en la Escuela Nelson Mandela, por un sueldo que apenas llega al 60% de lo que cobran sus colegas por el mismo trabajo en otras instituciones. Acompañamos a los docentes que renunciaron por presiones, por disconformidad, y no salen a los medios a contar su historia. A los docentes que fueron echados, por reclamar lo justo. Acompañamos y sostenemos su gran valor, por estar allí a pesar de la denigración laboral que sufren.

Finalmente solicitan: “Acompañamos y exigimos se revisen estas decisiones irregulares. Acompañamos y exigimos, desde la voz silenciada de los docentes, que se revierta esta situación de forma inmediata y se les remunere lo exigido por ley, porque es el valor de su labor lo que está desestimado, porque es su calidad y su exigencia educativa lo que están remunerando. Y habla mucho, habla a gritos, de las personas que están a cargo, cuando estos valores son vilipendiados”.