POR ConstanceZimmer

En tres años y medio, Alberto Rodríguez Saá solo construyó 70 viviendas

Promesas sobre el bidet

Aún resuena el eco de las declaraciones de Alberto Rodríguez Saá allá por octubre de 2015 cuando en la localidad de Tilisarao decía: “Lo quiero dejar bien claro: vamos a seguir construyendo casas”.  Su promesa tenía un solo objetivo y era volver al poder. Ya como Gobernador se olvidó de esto y solo construyó 70 viviendas.

 

Se atribuye la construcción de 5 mil casa pero él y todos los sanluiseños bien saben que fueron las casas que Claudio Poggo construyó y que Rodriguez Saá paralizó a meses de ser entregadas para generar nuevos contratos millonarios y adueñarse de estos planes.

Las realizadas íntegramente por Rodríguez Saá, se ejecutaron con el argumento de las inundaciones ocurridas en 2015, se ejecutaron desde esta administración 38 viviendas en Luján, 7 en San Francisco, 24 en distintos parajes del departamento San Martin, Ayacucho y Junín y 1 en Alto Pelado, en esta última localidad se desconoce que inundación hubo.

También se escuchó en el Salón Blanco de Terrazas del Portezuelo la promesa realizada de poner en marcha el Plan Mejorar, un sistema de créditos blandos para que las familias puedan acceder a créditos de $30.000 para el arreglo de casas, destinado a las familias en estado de vulnerabilidad. El año pasado durante la inscripción se anunció este sistema, con una diferencia, el crédito iba a ser de $100.000. Solo quedó el 30% de  lo prometido.

En el 2017, nuevamente mintió a partir de la nueva promesa de construcción de viviendas para una futura construcción que nunca se realizó. Ahora, con la elección de junio de 2019 arriba, Rodríguez Saá vuelve a hablar de viviendas, pero tibiamente, casi sin creer en sus propias palabras.

Los cierto y real es que durante la gestión de Claudio Javier Poggi, se entregaron 13.500 viviendas y Rodríguez Saá al asumir su actual periodo se encargó de abandonar las que ya estaban en etapa de finalización para castigar al ex gobernador y a las miles de familias que esperaban con ansias su techo propio.

El momento es ahora