POR ConstanceZimmer

Nos prefiere brutos: Un pueblo sin educación es más fácil de gobernar

Memoria

Alberto Rodríguez Saá gobierna para sí mismo, para acumular poder, para generar su propia riqueza y su plan tiene como objetivo reducir al máximo la libertad de pensamiento, de educación, destruir los sueños de los jóvenes y de los que luchan por un trabajo genuino. El Gobernador genera necesidad para mostrarse como un salvador y así busca perpetuarse en el poder a fuerza de engaños, minando la educación, ampliando la pobreza, generando planes sociales que solo aprisionan a jóvenes y adultos y los convierte en su gran unidad básica, sin derecho a crecer, a educarse.    Rodríguez Saá los prefiere brutos.

Rodriguez Saá será recordado por el daño que le hizo a la educación de San Luis

 

Desde que inició su última gestión inició de inmediato un plan macabro. Arrancó desde la raíz al progreso y desde ese lugar, comenzó a delinear su estrategia comenzando por suspender todo lo que estaba ligado al cumplimento de los sueños de los sanluiseños: paralizó la construcción de las viviendas y solo se limitó a construir aquello que podría ayudar a enriquecerlo a partir de contratos multimillonarios como lo fue La Pedrera.  Alrededor de ella, solo se enriquecieron los amigos del poder cuyas empresas fantasmas se llevan montos millonarios mes a mes.

¿La educación? Había crecido en demasía. Por ello, rápidamente instruyó a sus funcionarios a recortar los presupuestos y eliminar o minimizar las políticas exitosas como el Plan de Inclusión Educativa (PIE) y la Beca Puntana al Mérito.

Respecto al PIE, solo al finalizar el año 2015, alrededor de 35 mil personas estaban estudiando a través del plan: 6961 en el nivel primario y 28048 en el secundario. Un éxito educativo sin precedentes en San Luis. Pero era demasiado exitoso y por ello el gobernador feudal dejó caer la aprobación nacional. Había sido aprobado por el Consejo Federal de Educación pero ni bien asumió Alberto Rodríguez Saá comenzó una campaña de desprestigio al punto de eliminarlo.

Rodríguez Saá, en lugar de afianzar lo logrado, lo destruyó y no solo se limitó a esto; lanzó las escuelas generativas que no tienen proyectos educativos ni pedagógico que las formulen, no existe normativa que las regule, nadie las puede explicar técnicamente, a nivel nacional no existe el trámite que permita otorgarle validez a sus títulos y forman parte de un sistema de precarización laboral.

Pero el Gobernador no se quedó conforme, ya en su último año de mandato recordó que existían las escuelas bilingües y también fue por ellas. Las tres escuelas: Nelson Mandela, Progreso y Sueños y Mahatma Gandhi quizás logren perdurar y no convertirse en “Generativas”, pero eso dependerá de la gente a la hora de votar.

La última jugada

A días de las elecciones del 16 de junio, Rodríguez Saá lanzó un nuevo plan que sería el broche de oro a su plan de control sobre la educación de San Luis. Camuflado bajo el precepto de la crisis laboral, el Gobernador puso en marcha el “Programa Empezar”, que tiene como objetivo –abonar- las “prácticas laborales” a jóvenes de entre 16 a 24 años.   Traducido: alejarlos aún más de la educación y conseguir más votos.

Solo faltan 12 días para el 16 de junio y en medio de los regalos y saludos por el Día del Padre, la provincia se debatirá entre la continuidad de un gobierno feudal de más de 30 años o la posibilidad de pensar por primera vez en un futuro donde la libertad y la educación sean los verdaderos pilares. Muchos padres deberán reflexionar ese día sobre qué futuro desean para sus hijos. La perpetuidad de un plan social quizás o la opciones de elegir una vida más libre, donde el estudio y el trabajo sean realmente dignificantes.

El momento es ahora.