POR ConstanceZimmer

El acto de los obligados

Política

Alberto Rodríguez Saá instruyó a sus funcionarios para que obligaran a todos los trabajadores de planes sociales, clubes y merenderos de toda la ciudad y de localidades vecinas, a participar del acto que realizó el sábado en el ex hipódromo. Se utilizaron más de 50 colectivos para buscar a la gente que debía asistir bajo la amenaza de quedar sin trabajo. Así es re fácil.

 

El Gobierno a partir de sus medios oficialistas mostró las imágenes de un acto multitudinario, pero dejó claramente en evidencia algunas fotos donde se puede apreciar una parte de los colectivos que trasladaron a la gente desde diversos lugares. Unos 25 estacionaron dentro del predio, detrás del escenario (foto), el resto sobre la avenida Justo Daract.

La obligación de asistir alcanzó a todos los beneficiarios del Plan de Inclusión Social, Plan Solidaridad, becas para jóvenes, equipos de los clubes que reciben subsidios por parte del Estado, coordinadores de merenderos y todos los funcionarios del Gobierno de San Luis, quienes a su vez subieron en sus redes sociales sus fotos en el acto, como en una suerte de mensaje: “Yo estuve, no me corran”.

Un detalle es elocuente. Las empresas de transporte interurbano, luego de recibir el subsidio por parte del Gobierno de Rodríguez Saá (con dinero de los contribuyentes sanluiseños); en contraprestación, están obligados a ubicar en las lunetas de los móviles la propaganda de “Alberto Gobernador”. El sábado se pudo comprobar eso. Las mismas empresas debieron asistir al acto y poner a disposición los colectivos.

Alberto Rodríguez Saá gobierna desde su casa y pocas veces se lo puede ver en Terrazas del Portezuelo. Deposita en su hijo, Alberto Jr, las decisiones y en tres años y medio tuvo poco contacto real con los habitantes de San Luis. En sus actos, siempre busca ubicarse lejos de la gente y esta metodología también la mantuvo en su actual campaña.

Fiel a su manual, instruye a sus ministros y punteros a trabajar a partir de la amenaza hacia los beneficiarios de planes. “Yo te doy un plan social, vos me das tu voto”, reza la principal regla que se cumple a rajatabla.

A Rodríguez Saá le gusta vestirse de héroe siempre a meses de una elección, pero antes de eso se encarga de perseguir a quienes no comulgan con sus reglas. Acostumbrado a gobernar la provincia como un “patrón de estancia”, minimiza al extremo toda opción de crecimiento para el pueblo minando la salud, la educación y las políticas de generación de trabajo genuino.

Para Rodríguez Saá la multiplicación de planes sociales se traduce en necesidad constante y ese es su ideal de pueblo cautivo. Que nadie sobresalga. El futuro es el que él decide y en esto se traduce la conformación de su gabinete, que en su gran mayoría son amigos de su hijo.

Cada cual atiende su juego, incluso en la intimidad bromean sobre la metodología que cada uno de ellos utiliza para amenazar a la gente bajo la fachada del adoctrinamiento.

Con una educación reducida al extremo, sin posibilidad de trabajos en blanco y genuinos, sin acceso a la vivienda y lejos de cumplir los sueños de miles de jóvenes; Alberto Rodríguez Saá recrea sus actos bajo una gran mentira.

El momento es ahora.