POR ConstanceZimmer

Oscuridad, persecuciones y negociados en la EDIRO

Gestión Alberto Rodríguez Saá

Comerciantes molestos, empleados perseguidos, oscuridad en explanadas y pasillos, negocios turbios en la Estación de Interconexión Regional de Ómnibus de San Luis. Habrían gastado más de cuatro millones en una supuesta renovación de luminarias, pero solo cambiaron algunas luces led.

 

Muchos sectores de la terminal están a oscuras. 

Quienes diariamente transitan por la terminal de ómnibus de San Luis podrán ver por estos días algunos focos nuevos (led), que fueron instalados en el lugar por empleados de la terminal de ómnibus e “inaugurados” en un acto que no superó la presencia de 30 personas, todos funcionarios que llegaron después de haber encendido las luces tras una cuenta regresiva con papelitos tirados al aire que no vio nadie, tanto, que ni siquiera la Agencia de Noticias publicó.

El promocionado acto fue una cortina de humo ideada por el gerente Gerardo Ochoa, uno de los “protegidos” del ministro de Gobierno, Eduardo “Pinipon” Monez Ruiz, quien hoy es candidato a vicegobernador por el oficialismo.

Las quejas son varias. Los comerciantes coinciden en que es un destrato permanente el que reciben por parte del Gerente, a esto se le suma que realizan eventos con merenderos pero los alimentos que les dan a los pequeños no se compran en los negocios de la EDIRO, sino que lo maneja personalmente Ochoa.  

Gerardo Ochoa el protegido de Monez Ruiz que el secretario de Transporte, Diego González, no se anima a destituir. 

El Gerente se ha encargado, desde que se hizo presente en el lugar de perseguir a los empleados. El que no respalda su gestión, sabe que tiene las horas contadas.

Desde noviembre de 2018, la renovación anticipada de contratos con un aumento “exorbitante” de los alquileres y las pérdidas económicas desde que no ingresa Transpuntano, han contribuido a un malestar generalizado al cual la gestión de Ochoa permanece indiferente, mientras inaugura focos, con grupos musicales, sorteo de entradas para un recital en La Pedrera y sin participación de los comerciantes de la terminal que no fueron invitados, a excepción de la propietaria de A Viajar, que aportó los boletos de viajes solicitados por la gerencia, pero que no fueron sorteados debido a la ausencia de público.

Los locatarios ante la constante indiferencia y desinterés  han manifestado en diversos medios de prensa que abandonarán sus puestos ya que las condiciones que promueve el actual gerente son casi imposibles de cumplir. La renovación de contratos y los valores de los alquileres no condicen con la realidad.

Según indicaron, a fines de 2018 los acuerdos se hacían por un plazo de dos años, mientras que actualmente se plantean por año y medio y el valor se actualiza cada seis meses, lo único que se mantiene es la indiferencia y el desinterés en que el lugar crezca, cada vez cierran más comercios y los servicios son decadentes. Los valores de los alquileres en 2018 oscilaban entre los $20 mil y $30 mil más las expensas, hoy los aumentos han superado el 100% del valor original.

A esto se le suma que Transpuntano dejó de ingresar a la terminal por el alto canon que debía pagar y así se vieron perjudicados los comerciantes con la abrupta caída en las ventas. El flujo de personas es cada vez menor y las exigencias mayores.

El negocio del cine y los merenderos

Detrás de los promocionados eventos netamente políticos a los que asisten niños de diferentes circuitos habría todo un negociado que se maneja en la total oscuridad e impunidad.

En el último mes el cine volvió a funcionar con los niños de los merenderos pero lo que compran para darles no es a los comercios del lugar que se podrían ver beneficiados, sino a proveedores de la gerencia que es una gestión a puertas cerradas.