POR ConstanceZimmer

EL MOMENTO ES AHORA

San Luis Unido

Restan horas para las elecciones del 16 de junio y no será un proceso eleccionario igual a los anteriores, se pondrá en juego el futuro de una provincia que vive desde hace más de 30 años bajo un sistema feudal que mantiene a la población sumisa, sin la posibilidad real de luchar por los sueños de las futuras generaciones.

Claudio Poggi, junto a la gente, cerca de ellos, escuchando sus sueños y compartiendo el día a día en cada barrio, pueblo o ciudad.

 

Mientras los hermanos Rodríguez Saá distraen con una pelea tan inverosímil como vergonzosa, la rueda del tiempo sigue girando y la atención se deposita en cuestiones que nada tienen que ver con la realidad y la necesidad de una población que vive atormentada por la presión, la persecución, la pobreza y la falta de acciones que posibiliten vislumbrar un futuro mejor para padres, hijos y nietos.

La palabra “trabajo” tiene sus interpretaciones en la provincia de los Rodríguez Saá. Para los septuagenarios hermanos la definición de trabajo no tiene nada que ver con emprendedurismo, capacitación, educación laboral, creación de fábricas o cooperativas. No. El trabajo según el manual de los hermanos es “planes sociales”, “ollas populares” y precariedad.

La estrategia de los hermanos Rodríguez Saá siempre fue la misma. Mantener al pueblo quieto, inerte, sin voz, cómodo, adormecido. En más de tres décadas jugaron al papel del tirano y del héroe y en los últimos años eso se acrecentó a partir de la creación de los planes sociales que ampliaron en épocas electorales y recortaron después década proceso eleccionario.

Alberto Rodríguez Saá potenció el “dame y te doy” y así acostumbró al pueblo a recibir en épocas como la actual. Pasado este periodo siempre repetía la misma fórmula. “Ahora te quito”, creando nuevamente la necesidad oscura y propia de un gobierno feudal.

Desde que comenzó su gestión, allá por diciembre del 2015, la pobreza se triplicó en San Luis alcanzando el 31,3 % según datos del INDEC. Rodríguez Saá paralizó la obra pública, dejó de construir viviendas y no entregó las que ya estaban listas. Pero también eliminó las ayudas a las pequeñas empresas y cooperativas y les cerró la puerta a los productores agrícolas y ganaderos.

La gente deberá decidir entre la continuidad del feudalismo que Gobierna San Luis hace más de 30 años o la esperanza.

Los quiere sumisos, embrutecidos

En su nuevo gobierno, la educación tuvo un latigazo virulento. Cerró los planes que les permitían a miles de sanluiseños terminar sus estudios primarios o secundarios y se encargó de lanzar un nuevo sistema educativo a partir de la creación de escuelas “generativas”, que no cuentan con la aprobación del Ministerio de Educación de la Nación.

Un pueblo sin educación está destinado al fracaso, un pueblo sin trabajo es propenso a ser manejado, tal y como lo hacen los hermanos desde hace más de 30 años. El acostumbramiento, ese letargo hostil pero silencioso, podría llegar a su fin, pero todo depende de cómo el puntano ubicará todo esto en la balanza de las decisiones.  

Su hermano, Adolfo Rodríguez Saá hizo exactamente lo mismo en sus cinco mandatos al frente del Ejecutivo Provincial, pero en esa oportunidad sin el Plan de Inclusión Social o los demás beneficios que se otorgan ahora a quienes se animan a navegar estas aguas de egocentrismo absoluto. 

Un pueblo con educación, con trabajo verdadero (ese que genera dignidad y crecimiento), con libertad, es menos susceptible a ser manipulado.

O la esperanza o la resignación

A solo horas de una elección única en la provincia, los sanluiseños tendrán la responsabilidad de optar por la continuidad de una familia gobernante, enriquecida por el poder, que ha manejado los destinos de la provincia a puño de hierro o por un modelo diferente que apuesta a un plan de gobierno participativo, donde la libertad y el trabajo es la principal bandera.

“Esta elección representa la lucha de la esperanza contra la resignación. Llegó el tiempo de la honestidad, de pensar en el ciudadano, en sus sueños, en el futuro de las próximas generaciones, en el trabajo verdadero. El San Luis de los Rodríguez Saá es una generación agotada”, dice Claudio Poggi.

El momento es ahora.